Para impulsar una revolución educativa y en donde se formen líderes se deben tomar aspectos tan básicos como los factores del aprendizaje. Asuntos importantes son la memoria, la comprensión, la experimentación (porque lo que se hace no se olvida y la práctica hace al maestro), la atención, el interés y, por supuesto, la retroalimentación. Con este último factor el educador puede comprobar si hay alguna evolución en el conocimiento, en el desarrollo de alguna de las inteligencias de los estudiantes.
El aprendizaje no debe tener límites y no estar suscrito a los salones de clases y a los niveles establecidos por las autoridades. Todo no termina con el título universitario ni con el de maestría. La ruta del aprendizaje no tiene fin, sigue constantemente. Si uno quiere estar competitivo debe siempre estar aprendiendo. Se debe hablar de estudiantes permanentes. Los conocimientos adquiridos estimulan la actitud del estudiante.
Los docentes debemos estimular el aprendizaje a través de diversas herramientas, a través de todos los sentidos. Con tecnologías, soportes visuales, haciendo uso del movimiento, el arte y la experimentación. ¿De verdad lo estamos haciendo?
Al enfrentarse a los grupos a menudo olvidamos que tienen su propia sabiduría. Al menos así lo señala James Surowiecki, quien dice "los muchos son más inteligentes que los pocos y cómo la sabiduría colectiva da forma a los negocios, economía, sociedades y naciones".
La combinación de la información en grupos, que termina en decisiones que, argumenta él, son a menudo mejores que las que podrían haber sido tomadas por un solo miembro del grupo.
La incorporación teórica no se justifica sino en un cambio, en un impulso a la revolución educativa. Y para ello todos debemos cambiar. "El único verdadero viaje de descubrimiento no es buscar nuevos paisajes, sino mirar con nuevos ojos”. Marcel Proust.
Para despertar y mirar con otros ojos debemos desarrollar la inventiva. Pero lo cierto es que hay demasiados bloqueos. Y la razón es que somos demasiado sociales. "Los seres humanos poseen un alto grado de necesidad de socializar, que influye en su comportamiento, al grado que la mayoría, lo único que quiere es desempeñar su rol de sujeto social". Lo anterior lo estableció Alvin L. Simberg. en su teoría "Desarrollo de los bloqueos de la creatividad".
Si pecamos de algo. Debemos reconocer que es de no fomentar la creatividad. El sistema educativo escolar de Occidente favorece al niño de inteligencia no creativa (el convergente) en detrimento del niño creativo. El niño creativo puede tener una personalidad no del todo "deseable"; es fácil que resulte tímido, reservado, poco inclinado a creer en todo momento en la palabra del profesor, prefiriendo seguir sus propias inclinaciones antes que atenerse a las limitaciones del programa de estudios.
Es triste ver el video donde el conferencista Ken Robinson plantea iniciar la revolución para aprender porque la "educación aleja a las personas de sus talentos naturales".
Existen muchas técnicas que nos ayudan al despertar de la creatividad como la dinámica de grupos , pero también hay herramientas que permiten desarrollar todo tipo de inventiva a través de estímulos visuales, internos, palabras, caos.
Hay que cambiar nuestros hábitos, si queremos tener resultados. Se requiere un ejercicio intelectual, también emotivo en el que se involucre la pasión y los sentimientos, pero también la acción. Los cambios se dan en la realidad.

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